Cómo preparar una tabla de Jamón Ibérico para compartir este verano

Descubre cómo servir una tabla de Jamón Ibérico en su punto perfecto, con la presentación, temperatura, cantidades y acompañamientos ideales para disfrutarla este verano.
Compartir

Hay aperitivos que duran veinte minutos.

Y hay otros que terminan convirtiéndose en una sobremesa de horas.

La diferencia muchas veces no está en la cantidad de comida, sino en cómo se sirve. Una buena tabla de Jamón Ibérico, preparada con mimo, invita a quedarse un rato más alrededor de la mesa.

Estos son algunos detalles que marcan la diferencia.

1. Sácalo de la nevera con antelación

El Jamón Ibérico necesita atemperarse para mostrar todo su sabor.

Si está demasiado frío, la grasa permanece firme y sus aromas apenas se perciben. Lo ideal es sacarlo de la nevera entre 15 y 20 minutos antes de servirlo.

Cuando la grasa empieza a adquirir un aspecto brillante y casi transparente, está listo para disfrutar.

2. Coloca las lonchas sin amontonarlas

La presentación también forma parte de la experiencia.

Dispón las lonchas en una sola capa, ligeramente superpuestas, para que resulte fácil cogerlas sin romperlas.

Una tabla de madera o un plato amplio son más que suficientes. El protagonista ya está sobre la mesa.

3. Elige acompañamientos sencillos

El Jamón Ibérico no necesita demasiados complementos.

Un buen pan, unos picos o unas regañás son un acierto seguro. Si quieres darle un toque veraniego, el melón o los higos aportan frescura y contrastan con la intensidad del jamón sin restarle protagonismo.

4. Acompáñalo con una bebida bien fresca

Una caña bien tirada, un fino, una manzanilla, un cava o un vino blanco con buena acidez son opciones que realzan el sabor del Jamón Ibérico sin enmascararlo.

5. Calcula bien las cantidades

Si la tabla va a ser el centro del aperitivo, calcula entre 80 y 100 gramos por persona.

Es preferible sacar más según haga falta que dejar todo el producto expuesto al calor durante demasiado tiempo.

6. Después, deja que la mesa haga el resto

Una vez está todo preparado, ya no hace falta hacer nada más.

La tabla empieza a pasar de mano en mano.

Alguien corta otra loncha.

La conversación cambia de tema.

La sobremesa se alarga.

Y el reloj deja de importar.

Detrás de ese momento hay meses de curación natural, paciencia y el saber hacer de nuestros Maestros Jamoneros, que llevan perfeccionando este oficio desde 1920.

Nosotros ponemos el tiempo.

El resto lo pone la mesa.